Los 1.826 días del desafío presidencial


Análisis del primer Mensaje a la Nación de la presidenta Keiko Fujimori

Desde el primer minuto del mensaje presidencial quedó la impresión de que no estábamos ante el tradicional discurso de Fiestas Patrias, sino frente a la exposición resumida del plan de gobierno que la nueva presidenta pretende ejecutar durante los próximos cinco años. La estructura del mensaje, organizada alrededor de siete grandes objetivos nacionales y acompañada de metas concretas, tuvo más el formato de una hoja de ruta que el de una alocución política.

El hecho histórico tampoco puede pasar desapercibido. Keiko Fujimori se convierte en la primera mujer elegida por voto popular para ejercer la Presidencia de la República. Se trata de un acontecimiento de especial relevancia en la historia democrática del país, que marca un nuevo capítulo en la participación política de las mujeres y constituye un hito institucional que trasciende las posiciones partidarias.

El discurso comenzó con una frase que buscó marcar el tono de todo el gobierno: "El poder solo encuentra sentido cuando se ejerce para servir". Es una afirmación con profundo contenido republicano. Sin embargo, también abre inevitablemente un espacio para la reflexión. Durante los últimos años, Fuerza Popular fue una de las principales fuerzas políticas dentro del Congreso y tuvo una influencia decisiva en numerosos episodios de la vida política nacional. Precisamente por ello, la ciudadanía también evaluará si ese principio será aplicado con la misma exigencia al ejercicio del poder parlamentario que acompañará al nuevo Ejecutivo.

El diagnóstico presentado fue severo. La presidenta afirmó haber recibido un país marcado por el abandono, sin visión de Estado, con instituciones debilitadas por la corrupción, servicios públicos deficientes y profundas brechas sociales. Es un diagnóstico que difícilmente puede desconocerse en muchos aspectos. Sin embargo, también plantea una pregunta política inevitable: si el país llegó a ese nivel de deterioro institucional, ¿qué responsabilidad corresponde a quienes, desde el Congreso, ejercieron durante años funciones de legislación, representación y fiscalización? El control político también forma parte del funcionamiento democrático del Estado.

Cuando el mensaje cuestionó el gasto ineficiente y la corrupción, el análisis tampoco puede limitarse al Poder Ejecutivo. Durante los últimos años, el propio Congreso fue objeto de intenso debate público por el incremento de su presupuesto, el aumento de determinadas asignaciones y diversas decisiones administrativas que generaron cuestionamientos ciudadanos. Si el nuevo gobierno propone un uso responsable de cada sol del Estado, ese estándar deberá aplicarse a todas las instituciones públicas, sin excepción.

Uno de los aspectos más positivos del mensaje fue la decisión de estructurar la gestión alrededor de objetivos claramente identificables: seguridad ciudadana, atención al fenómeno de El Niño, reducción del déficit social, infraestructura, modernización del Estado, sostenibilidad fiscal, fortalecimiento institucional y política exterior. Esa organización permitirá evaluar el cumplimiento de los compromisos con indicadores relativamente verificables.

En materia de seguridad ciudadana, la presidenta anunció el fortalecimiento de la Policía Nacional, el uso temporal de las Fuerzas Armadas durante los estados de emergencia, la modernización tecnológica, el fortalecimiento de las unidades de flagrancia y una reforma penitenciaria. Son propuestas ambiciosas. Sin embargo, los peruanos también recuerdan que medidas similares fueron aplicadas por gobiernos anteriores sin obtener los resultados esperados. La verdadera diferencia no estará en el anuncio, sino en el diseño operativo, la coordinación entre instituciones y la continuidad de las políticas públicas.

En el ámbito social, el discurso planteó metas igualmente ambiciosas: reducir la anemia infantil, fortalecer la educación pública, ampliar Beca 18, reorganizar los programas sociales, duplicar el beneficio de Pensión 65 para los adultos mayores en situación de pobreza extrema y mejorar las oportunidades para los jóvenes. Son objetivos socialmente valiosos. El desafío será demostrar que cuentan con financiamiento sostenible y mecanismos eficaces de ejecución para que no permanezcan únicamente como buenas intenciones.

Quizá uno de los anuncios más interesantes fue el referido a la modernización del Estado. La simplificación de trámites, la creación de una identidad digital para cada ciudadano y el uso de inteligencia artificial pueden representar un cambio importante en la administración pública. No obstante, estos proyectos también exigirán especial atención en materia de protección de datos personales, ciberseguridad, interoperabilidad entre entidades y garantías suficientes para evitar un uso inadecuado de la información de los ciudadanos. Será una reforma que deberá seguirse con particular atención.

En materia económica, uno de los anuncios más importantes fue elevar la Remuneración Mínima Vital de S/ 1.130 a S/ 1.300, acompañada de un bono compensatorio por única vez para las micro y pequeñas empresas. La medida busca mejorar el ingreso de los trabajadores sin trasladar íntegramente el impacto del mayor costo laboral a las MYPE. Sin embargo, la experiencia demuestra que un incremento salarial, por sí solo, no resuelve los problemas estructurales del mercado laboral y deberá ir acompañado de políticas orientadas a reducir la informalidad, incrementar la productividad y evitar efectos adversos sobre los precios.

Especial importancia merece el compromiso expreso con la independencia de poderes y con la libertad de expresión y de prensa. Es una declaración saludable para cualquier democracia. Sin embargo, ese compromiso será observado desde el primer día, particularmente considerando que durante la instalación del nuevo Senado surgieron cuestionamientos por las restricciones impuestas a la cobertura periodística. Más que las declaraciones, serán los hechos los que permitan evaluar el verdadero alcance de ese compromiso democrático.

El llamado a la reconciliación nacional constituye probablemente el mensaje político más significativo del discurso. La presidenta convocó al diálogo con las fuerzas de oposición y pidió pensar en las próximas generaciones antes que en las próximas elecciones. Es una convocatoria necesaria para un país que ha vivido años de permanente confrontación política. Sin embargo, precisamente por el papel que desempeñó el fujimorismo en varios de esos episodios, esa reconciliación exigirá algo más que discursos: requerirá gestos concretos de apertura, capacidad de diálogo y disposición para construir consensos con quienes hoy ejercen la oposición.

Finalmente, el éxito del nuevo gobierno no dependerá únicamente de la actuación de la presidenta ni del Consejo de Ministros. También será determinante la conducta del oficialismo en el nuevo Congreso bicameral. Los senadores y diputados de la coalición de gobierno tendrán la responsabilidad de demostrar, con sus decisiones y su comportamiento institucional, que los principios invocados en el mensaje presidencial —servicio, diálogo, respeto institucional, libertad y reconciliación— no fueron únicamente recursos retóricos de un discurso de investidura, sino el inicio de una nueva forma de ejercer el poder.

Como ocurre con cada inicio de gobierno, el país tiene derecho a mantener la esperanza. Pero también tiene el deber democrático de ejercer una vigilancia permanente. Los primeros cien días ofrecerán las primeras señales sobre la capacidad de convertir las palabras en hechos. A partir de entonces comenzará la verdadera evaluación de un gobierno que ha fijado para sí mismo una cuenta regresiva de 1.826 días. El tiempo, más que los discursos, será el juez definitivo de las promesas formuladas el 28 de julio de 2026.

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